El científico frente a la sociedad  
Artículo de opinión  
Abonos orgánicos y su efecto en las propiedades  
físicas, químicas y biológicas del suelo  
Effect of organic fertilizer on physical, chemical and  
biological soil properties  
1
1,2  
OFELIA ADRIANA HERNÁNDEZ-RODRÍGUEZ , DÁMARIS LEOPOLDINA OJEDA-BARRIOS ,  
1
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JULIO CÉSAR LÓPEZ DÍAZ Y ANA MARÍA ARRAS VOTA  
Abstract  
Resumen  
Some of the most important issues currently facing agriculture in  
general are erosion and loss of soil fertility. Traditionally, organic  
waste have been incorporated into agricultural soils to increase  
organic matter content and a source of nitrogen for crops. Often,  
however, this application is not properly made in response to  
soil characteristics and state of decomposition of organic waste,  
which can cause a range of damage to the ecosystem health, such  
as salinization of soils, fhytotoxic substances leaching and runoff  
of nitrates and phosphates to aquifers and surface water. An  
alternative for reducing the environmental impact of the use of  
these wastes are composting and vermicomposting, a process  
that allows the production of agricultural materials and marketing  
viable: the compost and vermicompost, stable products that may  
have several interesting applications agricultural fertilizers,  
amendments and organic substrates. The incorporation of these  
organic fertilizers is a practice that is becoming more important  
because of their proven beneficial effects on physical, chemical  
and biological agricultural soils.  
Algunos de los problemas más importantes que actualmente enfrenta  
la agricultura en general son la erosión y la pérdida de fertilidad de  
los suelos. Tradicionalmente, residuos orgánicos han sido  
incorporados a suelos agrícolas para aumentar el contenido de  
materia orgánica y como fuente de nitrógeno para los cultivos. Sin  
embargo, frecuentemente esta aplicación no es realizada en forma  
adecuada, atendiendo a las características del suelo y al estado de  
descomposición de los residuos orgánicos, lo que puede provocar  
una serie de daños en la salud del ecosistema, como la salinización  
de los suelos, la lixiviación de sustancias fitotóxicas y el  
escurrimiento de nitratos y fosfatos a mantos acuíferos y a cuerpos  
de agua superficiales. Una alternativa para la disminución del  
impacto ambiental del uso de estos desechos son el compostaje y el  
vermicompostaje, procesos que permiten la producción de  
materiales de interés agrícola y de comercialización viable: la  
composta y la vermicomposta, productos estables que pueden tener  
diversas aplicaciones de interés agrícola como abonos, enmiendas  
y sustratos orgánicos. La incorporación de dichos abonos orgánicos  
es una práctica que está cobrando cada vez más importancia por sus  
comprobados efectos benéficos en las propiedades físicas, químicas  
y biológicas de los suelos agrícolas.  
Keywords: Organic matter, soil fertility, compost,  
vermicompost.  
Palabras clave: Materia orgánica, fertilidad del suelo, composta,  
vermicomposta.  
"
Los primeros 30 centímetros del suelo, separan al hombre del hambre"  
Anónimo  
Introducción  
l desarrollo de la agricultura se ha regido por una producción cada vez más intensa, contribuyendo  
al uso indiscriminado de fertilizantes y otros productos químicos y de prácticas culturales que han  
propiciado la erosión, la pérdida de fertilidad y la contaminación del suelo, en menoscabo de la  
calidad de alimentos y de la calidad ambiental.  
E
_
1
________________________________  
Facultad de Ciencias Agrotecnológicas, Universidad Autónoma de Chihuahua, Ciudad Universitaria s/n. Chihuahua, Chih., México  
C.P. 31310. Tel. (614) 4391844.  
Dirección electrónica del autor de correspondencia: dojeda@uach.mx  
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OFELIA ADRIANA HERNÁNDEZ-RODRÍGUEZ, DÁMARIS LEOPOLDINA OJEDA-BARRIOS, JULIO CÉSAR LÓPEZ-DÍAZ Y ANA MARÍA ARRAS VOTA:  
Abonos orgánicos y su efecto en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo  
De acuerdo con estimaciones hechas por la  
FAO, debido a la desertificación, cada año dejan de  
ser productivas de seis a siete millones de hectáreas  
en el mundo, y a este ritmo, en menos de 200 años el  
hombre habrá agotado todos los suelos productivos  
del planeta (Becerra, 1998).  
(Porta et al., 1999).  
México, en sus 196 millones de hectáreas, cuenta  
con riquezas naturales extraordinarias que presentan  
severos daños. Los suelos están degradados en un  
6
4 %, principalmente por erosión hídrica y eólica,  
pero sufren también pérdida de nutrimentos, materia  
orgánica y organismos microscópicos del suelo, así  
como compactación, acidificación y otros procesos  
(Iniciativa de Ley para la Restauración y  
Conservación de las Tierras, 2003)  
Para Lichtinger et al. (2000) la degradación del  
suelo y la consecuente reducción en la capacidad  
para proveer alimento para una población creciente,  
es un tema crítico cuando se considera la seguridad  
alimentaria del país. La importancia que tiene la  
evaluación de la degradación del suelo radica en que  
algunos aspectos de ésta, son reversibles a largo  
plazo, como la declinación de materia orgánica, o son  
irreversibles, como la erosión. Esencialmente los  
tomadores de decisiones de los sectores agropecuario,  
forestal y hasta ambiental, requieren balancear tres  
aspectos de la calidad del suelo, que son la fertilidad,  
la conservación de la calidad ambiental y la protección  
de la vida silvestre y la salud humana. El insuficiente  
diagnóstico, proveniente de las determinaciones  
analíticas del suelo, conlleva a errores en la selección  
y uso de agroquímicos, lo cual a su vez se traduce en  
problemas de nitrificación y eutroficación, así como  
en contaminación química de suelos y de los mantos  
acuíferos.  
Dentro de los componentes del suelo, la materia  
orgánica reviste una significativa importancia, ya que  
imparte al suelo magníficos efectos en sus  
propiedades físicas, químicas y biológicas, las cuales  
se traducen en la capacidad productiva de los  
campos, por lo que su gestión dentro del  
agroecosistema será uno de los elementos más  
importantes a considerar para la consecución de la  
perdurabilidad de los sistemas productivos (Labrador,  
2
001). En suelos con alto nivel de materia orgánica  
se pueden lograr los máximos rendimientos  
alcanzados para la variedad, clima y manejo del  
cultivo. (Castellanos et al., 2000).  
Los aportes de materia orgánica al suelo resultan  
críticos para el mantenimiento de este componente y  
de la fertilidad del suelo a largo plazo. Los nutrientes  
contenidos en la materia orgánica (N, P, S, entre otros)  
se hallan en forma orgánica por lo que no son  
directamente asimilables por las plantas. Se requiere  
la acción microbiana para que las formas orgánicas  
de los nutrientes pasen a formas minerales que son  
las utilizadas en la biomasa de la planta (Porta et al.,  
La inclinación de los productores a aplicar  
grandes cantidades de fertilizantes químicos,  
especialmente nitrogenados, para asegurar altos  
rendimientos de productos hortícolas de buena calidad  
es una iniciativa que puede ser sana desde la  
perspectiva económica, pero no deseable desde el  
punto de vista ambiental, pues a menudo, cantidades  
de nitrógeno y fósforo permanecen en el suelo  
después de las cosechas, pudiendo afectar la calidad  
del agua mediante la percolación y escurrentía de  
nitratos y fosfatos y la calidad del aire por emisión  
de óxido nitroso (Añez y Espinoza, 2003; Porta et  
al., 1999). De hecho, la contaminación del agua del  
suelo con nitratos provenientes de los fertilizantes ha  
sido reconocida como una consecuencia  
ambientalmente seria en áreas de agricultura intensiva  
en muchas partes del mundo (Añez y Espinoza,  
1999).  
Por otro lado, hasta hace poco los desechos  
orgánicos han sido considerados como una fuente  
de contaminación y no se han valorado como el  
subproducto de la agricultura susceptible de originar  
abonos orgánicos de calidad (Martínez, 2004).  
Además, se han registrado problemas de fitotoxicidad,  
lixiviación de nitratos y contaminación de mantos  
acuíferos, debido al mal manejo de fuentes orgánicas  
al ser incorporadas al suelo sin un tratamiento previo  
(Romero, 2004).  
2003). La preocupación mundial por la concentración  
creciente de nitratos en las aguas para consumo  
humano se ha plasmado en normativas al respecto  
en muchos países y en especial en la Unión Europea  
La incorporación de fertilizantes y abonos  
orgánicos (estiércoles, desechos agrícolas verdes y  
secos, compostas, vermicompostas, etc.) con fines  
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Abonos orgánicos y su efecto en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo  
de biorremediación de suelos agrícolas, es una  
práctica que ha recuperado importancia en los últimos  
años a nivel mundial por diversas razones (Nieto-  
Garibay, 2002). Desde el punto de vista ecológico,  
se ha incrementado la preocupación por fomentar  
las prácticas agrícolas que armonicen con el cuidado  
del ambiente. El uso de abonos orgánicos mejora las  
condiciones de suelos que han sido deteriorados por  
el uso excesivo de agroquímicos y su sobre-  
explotación. Como ya se dijo, las consecuencias  
directas de estos dos últimos eventos son la pérdida  
de la materia orgánica, pérdida de la fertilidad y la  
contaminación de los suelos, cuya producción agrícola  
puede también estar contaminada. Las  
consecuencias indirectas se reflejan en la afectación  
de la flora y fauna del ambiente aledaño al suelo  
dañado (Nieto-Garibay, 2002).  
por semana. Mediante este procedimiento la  
composta madurará, dependiendo del material  
empleado, la relación C/N y las condiciones  
ambientales de temperatura y humedad, en un lapso  
de 4 a 14 semanas (Romero, 2004).  
Entre otras ventajas, el compostaje de estiércol  
permite la reutilización de residuos con la subsiguiente  
supresión de olores desagradables, y la mejora de  
las condiciones ambientales locales, además de la  
obtención de materiales orgánicos con un mejor  
aporte de nutrimentos, lo que impacta positivamente  
sobre la calidad del cultivo y con altas poblaciones  
microbianas benéficas, lo que permite un incremento  
de la actividad biológica benéfica del suelo (Labrador,  
2001).  
El vermicompostaje logra transformar los  
desechos orgánicos en compuestos estables, por lo  
cual es considerado una forma de compostaje, en  
donde la lombriz Roja Californiana (Eisenia foetida)  
presenta mejores características de adaptación y  
producción (Santamaría-Romero et al. 2001; Soto y  
Muñoz, 2002 y Martínez et al., 2002). Ferrera y  
Alarcón (2001) mencionaron que ambos procesos  
biotecnológicos son excelentes para elaborar abonos  
agrícolas y que en el caso de la vermicomposta, el  
material obtenido se considera enriquecido tanto  
química como biológicamente por la actividad de las  
lombrices y por la dinámica microbiana y bioquímica  
que se establece durante el proceso. Cuando las  
lombrices se alimentan de los residuos orgánicos,  
ingieren una amplia gama de materiales alimenticios,  
incluyendo bacterias, hongos, protozoarios y  
nematodos (Atiyeh et al., 2000). Algunos autores  
establecieron que los patógenos no sobreviven a este  
proceso ya que las vermicompostas contienen  
enzimas y hormonas que estimulan el crecimiento de  
las plantas e impiden la proliferación de organismos  
patógenos (Gajalakshmi et al., 2001 y Nogales et  
al., 2005).  
Para López et al. (2001) la composición química,  
el aporte de nutrientes a los cultivos y el efecto de  
los abonos orgánicos en los suelos varían según su  
procedencia, edad, manejo y contenido de humedad.  
Además, el valor de la materia orgánica que contiene  
ofrece grandes ventajas que difícilmente pueden  
lograrse con los fertilizantes inorgánicos (Castellanos,  
2000).  
Dentro de la producción de abonos orgánicos,  
el compostaje es un proceso microbiológico que  
convierte residuos de materiales orgánicos en  
diferentes grados de descomposición en un producto  
estable e higiénico, que puede ser usado como un  
mejorador de suelo (Atlas y Bartha, 1997). El  
proceso de compostaje produce un material de  
interés agrícola y de comercialización viable: la  
composta, producto que puede tener diversas  
aplicaciones como abono, enmienda, sustrato o para  
la posterior obtención de extractos con probable  
actividad fungicida (Avilés y Tello, 2001).  
Existen varios métodos de compostaje, los que  
usan pilas aireadas y lodos activados; aquellos que  
usan exclusivamente residuos vegetales; los que usan  
estiércoles, basuras urbanas y subproductos  
agroindustriales (Atlas y Bartha, 1997). El método  
más conocido fue desarrollado por Sir Albert  
Howard, que consiste en alternar capas de suelo,  
estiércol y residuos vegetales formando una pila. El  
material es volteado manualmente una o dos veces  
El uso de los abonos orgánicos en la agricultura  
ha tenido buenos resultados, como:  
1
. Reducir el uso de fertilizantes químicos al  
incrementar las concentraciones de nitrógeno, fósforo  
y potasio (Ochoa et al., 2000; Hidalgo y Harkess,  
2002).  
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OFELIA ADRIANA HERNÁNDEZ-RODRÍGUEZ, DÁMARIS LEOPOLDINA OJEDA-BARRIOS, JULIO CÉSAR LÓPEZ-DÍAZ Y ANA MARÍA ARRAS VOTA:  
Abonos orgánicos y su efecto en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo  
2
. Incrementar las poblaciones de los  
Literatura Citada  
AÑEZ, B. y W. Espinoza. 2003. Respuesta de la lechuga y del repollo  
microorganismos presentes en el suelo, (Reyes et  
al., 2000; Martínez, 2002; Heredia et al., 2000;  
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orgánicos, su relación con las enfermedades de las plantas.  
Agroecología y Desarrollo. Universidad de Extremadura, España.  
Ediciones Mundi Prensa. p. 185-214.  
3
. Mejora las condiciones físicas del suelo, en  
particular la estructura, considerada el factor principal  
que condiciona la fertilidad y productividad de los  
suelos (Castellanos, 2000).  
4. Estabilización del pH e incremento de la  
capacidad de intercambio catiónico y degradación  
de residuos de plaguicidas (Soto y Muñoz, 2002).  
5
. En la producción intensiva de hortalizas, la  
calidad de los productos cosechados es igual y en  
algunos casos superior a las siembras convencionales  
ARTEAGA, O., L. Ojeda, C. Hernández, E. Brunet y W. Espinoza.  
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(
Martínez et al., 2002).  
. Favorece la tasa de crecimiento de hojas y  
raíces y la formación de flores, frutos y semillas  
Aranda, 2002)  
. Inoculante microbiano y un medio que  
favorece el enraizamiento y la germinación. (Aranda,  
002).  
. Se acorta la estancia de las plántulas en el  
6
BECERRA, M. A. 1998. Conservación del suelo y desarrollo sustentable,  
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p. 106-107.  
7
2
8
vivero y se obtienen plántulas más vigorosas y  
desarrolladas (Machado y Hernández, 2000;  
Contreras et al., 2002).  
9
. Reduce algunas enfermedades inducidas por  
hongos fitopatógenos (Zavaleta 2002).  
0. Dosis de 20 % tanto en presencia como en  
ausencia de fertilizantes químicos ha resultado en una  
menor incidencia de plantas enfermas, así como en  
un incremento en la longitud de la planta y su contenido  
de clorofila (Zavaleta, 2002).  
HEREDIA, C., G. Losuamo, G. D´Acosta, E. Lorente y A. Cuesta.  
1
2
2
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11.Obtención de productos orgánicos con  
diferentes características y efectos en la agricultura  
7
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Legislativo, 23 de octubre. México.  
(
Grenón et al., 2002).  
Por lo anterior, la agricultura actual demanda  
retomar con fuerza la producción, el uso y la  
aplicación de abonos orgánicos en sus diversas formas  
con todos los beneficios que ello conlleva y con las  
precauciones que la calidad de los procesos  
requieren.  
LABRADOR, M. J., 2001. La materia orgánica en los agroecosistemas.  
Grupo Mundi-Prensa. España. p 11-13, 124, 169-171, 174, 177-  
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4
• Vol. IV, No. 1 • Enero-Abril 2010 •  
OFELIA ADRIANA HERNÁNDEZ-RODRÍGUEZ, DÁMARIS LEOPOLDINA OJEDA-BARRIOS, JULIO CÉSAR LÓPEZ-DÍAZ Y ANA MARÍA ARRAS VOTA:  
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Este artículo es citado así:  
Hernández-Rodríguez, O. A., D. L. Ojeda-Barrios, J. C. López-Díaz y A. M. Arras-Vota. 2010: Abonos  
orgánicos y su efecto en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. TECNOCIENCIA Chihuahua  
4(1): 1-6.  
Resúmenes curriculares de autor y coautores  
DÁMARIS LEOPOLDINA OJEDA-BARRIOS. Maestra-investigadora de la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas de la Universidad Autónoma de  
Chihuahua. Obtuvo su Doctorado y Maestría en la Universidad Autónoma Agraria «Antonio Narro», su Licenciatura en la Universidad  
Autónoma de Chihuahua. Actualmente conduce investigaciones sobre desórdenes nutricionales en frutales caducifolios. Imparte los cursos  
de Nutrición Vegetal, Fisiología Vegetal y Anatomía Vegetal. Asesora de estudiantes de posgrado y licenciatura. Es responsable del área de  
Fisiología y Nutrición Vegetal con énfasis en Frutales Caducifolios en los cultivos de manzano y nogal pecanero en el Laboratorio de  
Bioquímica Vegetal de la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas-UACH.  
OFELIA ADRIANA HERNÁNDEZ- RODRÍGUEZ. Maestra-investigadora de la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas de la Universidad Autónoma de  
Chihuahua. Cursó la licenciatura en la Facultad de Fruticultura de la Universidad Autónoma de Chihuahua, otorgándosele en 1985 el título  
de Ingeniero Fruticultor. Realizó estudios de posgrado en la misma Facultad, obteniendo en el año de 1994 el grado de Maestro en Ciencias  
de la Productividad Frutícola. Posee el Doctorado in Philosophia, con Área Mayor en Manejo de Recursos Naturales, grado conferido en  
2
008 por la Facultad de Zootecnia de la UACH. Se desempeña como Maestra de Tiempo Completo en la UACH desde 1986 y ha sido  
miembro del Cuerpo Académico CA-11 UACH Frutales de Zona Templada, desde el 2006. Es responsable de varios proyectos de  
investigación en proceso y concluidos a nivel licenciatura y maestría y actualmente es responsable técnico de un proyecto de investigación  
con financiamiento externo FOMIX Chihuahua-UACH. Ha participado como ponente en congresos científicos nacionales e internacionales  
y en publicaciones de artículos científicos y de divulgación como autora y coautora.  
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OFELIA ADRIANA HERNÁNDEZ-RODRÍGUEZ, DÁMARIS LEOPOLDINA OJEDA-BARRIOS, JULIO CÉSAR LÓPEZ-DÍAZ Y ANA MARÍA ARRAS VOTA:  
Abonos orgánicos y su efecto en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo  
JULIO CÉSAR LÓPEZ DÍAZ. Terminó su licenciatura en 1984, año en que le fue otorgado el título de Ingeniero Fruticultor por la Facultad de  
Fruticultura de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH). Realizó su posgrado en México, donde obtuvo el grado de Maestro en  
Ciencias de la Productividad Frutícola en 1992 por la Universidad Autónoma de Chihuahua y cursó un segundo programa de maestría en  
Estados Unidos, obteniendo el grado de Master of Business Administration por la Universidad Estatal de Sul Ross en 2000. Desde 1985  
labora en la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas (antes Facultad de Fruticultura) de la UACH y posee la categoría de Académico Titular  
C. Su área de especialización es en Manejo de Frutales de Clima Templado y Administración Estratégica. Es autor de aproximadamente 15  
artículos científicos, más de 30 ponencias en congresos, y 3 capítulos de libros científicos. Además, ha impartido 25 conferencias por  
invitación y ha dirigido 5 proyectos de investigación financiados por fuentes externas. Es evaluador de programas educativos del área  
agropecuaria en los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y Líder Sectorial en Frutas  
Templadas en AGROPROSPECTA (Red Mexicana de Investigación en Política Agroalimentaria).  
ANA MARÍA DE GUADALUPE ARRAS VOTA cursó la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en el Instituto de Estudios Superiores de  
Occidente. La Maestría en Administración en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Chihuahua  
y el Doctorado en Ciencias de la Administración en la Universidad Nacional Autónoma de México. Académica titular e investigadora  
de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde funge como líder del Cuerpo Académico Administración  
Agrotecnológica y Bioética. Además, es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1, en el área de Economía. Actualmente,  
tiene reconocimiento nacional como perfil PROMEP. Como parte de su labor dirige tesis de licenciatura, maestría y doctorado,  
actualmente apoya la docencia en esos tres niveles. La línea de investigación que cultiva es: Administración, bioética, tecnología y  
educación en el sector agrícola. Entre sus actividades de difusión destaca la autoría del libro Comunicación organizacional y la  
coautoría de los libros Lenguaje y Comunicación, La administración y su aplicación a empresas agropecuarias, así como de varios  
capítulos de libros (Dimensiones de la cultura, La tecnología educativa, paradigma de la posmodernidad, Metodología de la  
investigación cualitativa, Justificación, objetivos, antecedentes, delimitación y planteamiento: componentes del problema, Las  
dimensiones de la investigación cuantitativa, Responsabilidad social en las organizaciones y Cultura ecológica: eje indispensable en  
los programas educativos de las licenciaturas en agronegocios). También ha presentado el fruto de su trabajo en diversos congresos  
nacionales e internacionales, así como en artículos en revistas arbitradas e indexadas.  
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• Vol. IV, No. 1 • Enero-Abril 2010 •