Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable  
Artículo arbitrado  
Sustentabilidad ambiental y discordancia  
social, el caso de la suspensión de la pesca  
en la costa de San Felipe, Baja California  
Environmental sustainability and social discord, the case of the suspension  
of fishing on the coast of San Felipe, Baja California  
1
1,2  
VIRGINIA MARGARITA GONZÁLEZ-ROSALES , VIRGINIA GUADALUPE LÓPEZ-TORRES  
Recibido: Septiembre 1, 2015  
Aceptado: Diciembre 15, 2015  
Resumen  
Abstract  
El presente estudio plantea una reflexión sobre la aplicación de  
políticas públicas con tendencia conservacionista a fin de proteger  
especies en peligro, específicamente el caso de la vaquita marina  
This study proposes a reflection on the implementation of public  
policies with conservationist tendency to protect endangered  
species, specifically the case of the vaquita -Phocoena sinus-.  
The reflection is done from the perspective of sustainability as  
a multidimensional construct. Considering that, the government  
has prioritized the eco-environmental dimension without  
considering the social dimension. Hence, policies with a  
reductionist approach to the problem are applied, but as it is  
sought to solve the problem, it generates situations affecting  
the stability of the population of San Felipe, Baja California. The  
paper analyzes this fact from the perspective of endogenous  
development.  
-Phocoena sinus-. La reflexión se realiza desde el enfoque de la  
sustentabilidad como constructo multidimensional.Al considerarse  
que el gobierno ha privilegiado la dimensión ecoambiental sin  
considerar la dimensión social. De ahí que se apliquen políticas  
con un enfoque reduccionista del problema, que al buscar  
resolverlo genera situaciones que afectan la estabilidad de la  
población de San Felipe, Baja California. El escrito analiza este  
hecho desde la perspectiva del desarrollo endógeno.  
Palabras clave: Vaquita marina, San Felipe, sustentabilidad,  
conservación, territorio.  
Keywords: Vaquita, San Felipe, sustainability, conservation,  
territory.  
Introducción  
a conservación de los recursos naturales y el desarrollo son temas intrínsecamente  
relacionados. En la actualidad, resulta imposible establecer acciones de planeación  
del desarrollo sin considerar la heterogeneidad social y cultural, así como los efectos  
L
de las actividades humanas sobre los recursos naturales. Siguiendo a Beck (1998:89), "...la  
naturaleza ya no puede ser pensada sin la sociedad y la sociedad ya no puede ser pensada  
sin la naturaleza".  
_
________________________________  
1
Universidad Autónoma de Baja California. Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales. Zertuche y Los Lagos s/n, Unidad  
Universitaria Valle Dorado, Ensenada, Baja California, 21100, Tel. (646) 176-6600 ext. 161.  
Dirección electrónica del autor de correspondencia: vglopeztorres@gmail.com.  
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el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
Cuadro 1. Perspectivas de la sustentabilidad.  
En el mismo sentido, Mihelcic (2003)  
presenta una definición de sustentabilidad,  
Perspectiva  
Descripción  
bastante acertada, donde la describe como una  
cualidad de los sistemas humanos en  
interacción con la naturaleza, para asegurar el  
uso de los recursos y que los ciclos naturales  
no afecten la calidad de vida, ni la pérdida de  
oportunidades futuras para el desarrollo  
económico, social, de salud y del medio  
ambiente.  
Significa justicia social, es decir, inclusión y  
equidad social como condiciones de  
posibilidad para la existencia humana.  
Sustentabilidad social  
Implica legitimidad, participación y  
empoderamiento ciudadano, que generen  
gobernabilidad sostenida en el tiempo.  
Sustentabilidad política  
Sustentabilidad cultural  
Requiere la superación del etnocentrismo  
occidental, la aceptación y el fomento de la  
demo-diversidad mediante el  
reconocimiento y respeto de todas las  
identidades, lenguas y creencias.  
Sin embargo, este concepto de  
sustentabilidad suele confundirse con el término  
sostenibilidad, los cuales, más allá de las  
diferencias semánticas difieren entre sí, al  
considerar que la sustentabilidad abarca la triple  
acción social, ambiental y económica con el hoy  
y el futuro. Según De la Rosa (2012) la  
sostenibilidad se centra en la permanencia futura  
de la operación de un ente u organismo, contando  
con los medios para ello, de manera que es  
posible ser sostenible sin ser sustentable.  
Ordoñez y Meneses (2015:84) refieren a la  
Comisión Mundial del Medio Ambiente y del  
Desarrollo para indicar que «la sostenibilidad es  
una relación entre los sistemas humano y  
ecológico que permite mejorar y desarrollar la  
calidad de vida, manteniendo, al mismo tiempo,  
la estructura, las funciones y la diversidad de los  
sistemas que sustentan la vida». Dentro de este  
constructo los autores destacan tres  
dimensiones: ambiental, económica y social;  
señalando que esta última se refiere a reconocer  
el derecho a un acceso equitativo a los bienes  
comunes para todos los seres humanos, en  
términos intrageneracional e intergeneracional,  
tanto entre géneros como entre culturas.  
Demanda una mejor distribución de los  
beneficios y las cargas del bienestar  
logrado por la humanidad exigiendo más  
de quienes más tienen y pueden compartir,  
mediante la moderación de su consumo.  
Sustentabilidad económica  
Sustentabilidad ecoambiental  
Exige considerar los límites que la biosfera  
pone al operar lo humano, reconocer el  
valor de la biodiversidad y superar nuestro  
antropocentrismo.  
Fuente: Elaboración propia con información de Elizalde (2003).  
Este enfoque holístico impulsa una  
propuesta de sociedad-territorio sustentable, la  
cual engloba las áreas fundamentales de la  
experiencia humana que necesitan ser  
consideradas en cualquier escenario de  
desarrollo sostenible, sin embargo, en la  
práctica la sustentabilidad suele orientarse con  
mayor énfasis hacia la arista ecoambiental,  
derivado de la influencia internacional de  
potenciar la focalización de los problemas  
asociados al medio natural, especialmente  
aquellos cuya causa se encuentra vinculada al  
impacto de las actividades antropogénicas,  
destacándose la contaminación, el calentamiento  
global, la deforestación y la pérdida de  
biodiversidad. Dándole una mayor ponderación  
a la búsqueda de remediar o amortiguar dichos  
efectos, sobre la equidad social y el empode-  
ramiento ciudadano.  
Precisando, sostenible viene de sostener y  
sustentable de sustentar, las cosas se sostienen  
desde afuera pero se sustentan desde adentro.  
Mientras la sostenibilidad se podría lograr con  
acciones decididas desde afuera, la  
sustentabilidad requiere que las acciones se  
decidan desde adentro; en forma autónoma. Por  
lo tanto, si lo que se busca es construir  
territorios sustentables se requiere de una  
sustentabilidad con perspectiva múltiple como  
la que se ilustra en el Cuadro 1.  
Por otra parte, el concepto de desarrollo  
sustentable comenzó a popularizarse a partir  
del Relatorio Brundtland (WCED, 1987). En este  
se asume al desarrollo sustentable como  
aquel que responde a las necesidades del  
presente de forma igualitaria pero sin  
comprometer las posibilidades de sobrevivencia  
«
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el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
y prosperidad de las generaciones futuras».  
Concepto que denota dos elementos centrales;  
en primer lugar, la garantía para las futuras  
generaciones de un mundo físico-material y de  
seres vivos igual o mejor al que existe  
actualmente; explícitamente, a relaciones  
técnicas, ya que se considera la sociedad futura  
como una unidad y no podría ser de otra forma  
porque se hace mención a una sociedad futura  
y por tanto desconocida, que se relaciona con  
su medio ambiente. Y como segundo elemento  
destaca el desarrollo con equidad para las  
presentes generaciones. Por ende se trata  
directamente de relaciones sociales, relaciones  
entre seres humanos, lo cual obliga a pensar la  
sociedad humana a partir de sus diferencias  
sociales internas, sin embargo, no puede  
pensarse en una equidad si se analiza la  
sociedad como una unidad. Ambos elementos,  
la garantía futura y la equidad se han mantenido  
en la mayoría de las definiciones sobre  
sustentabilidad, sin embargo, en las mediciones  
la preocupación por las futuras generaciones  
es el atributo más destacado, dejando de lado  
la equidad (Foladori, 1999).  
disminuida, recomienda regulaciones de  
emergencia estableciendo una zona de  
exclusión de redes agalleras; sin embargo; el  
gobierno decide establecer una suspensión  
temporal de dos años de la pesca en la zona  
de distribución de la vaquita marina (Phocoena  
sinus), como medida que contribuya a la  
conservación de la especie (Diario Oficial de la  
Federación, 2015).  
En este sentido, la filosofía de la  
sustentabilidad en la práctica se muestra  
contradictoria, el gobierno escucha a la  
comunidad científica pero no a la comunidad  
nativa y residente del poblado.  
Considerando lo anterior, el objetivo de este  
trabajo es reflexionar sobre la pertinencia de  
analizar los problemas de la sustentabilidad  
desde una perspectiva más amplia, que permita  
considerarla desde un enfoque pluridimensional  
que incluya la heterogeneidad de los territorios  
en su análisis. Para lograrlo, el ensayo se  
desarrolla en tres grandes apartados, incluido  
el presente destinado a describir el constructo  
sustentabilidad, en el segundo apartado se  
analiza la suspensión de la pesca en San Felipe,  
Baja California y en las conclusiones se emiten  
inferencias derivadas del análisis.  
Además, al considerar la forma en cómo  
se relaciona la sociedad humana con su  
entorno, las mediciones sobre sustentabilidad  
consideran a la sociedad como un ente  
homogéneo, una unidad frente a la naturaleza  
externa. Quedando con ello ocultas las  
contradicciones sociales, que son, muchas  
veces, las verdaderas causas de los problemas  
ambientales (Foladori, 1999).  
Desarrollo  
Todas las formas de medición de la  
sustentabilidad, de acuerdo con Foladori (1999),  
presentan la debilidad de considerar a la  
sociedad humana como un bloque, un conjunto  
homogéneo de individuos que se mide en  
relación con el ambiente externo, sin ubicarse  
en un contexto histórico, sin relaciones sociales  
y sin considerar al territorio. Como es sabido,  
un territorio es mucho más amplio que el  
espacio, mientras que el concepto espacio se  
refiere únicamente a una realidad física, el  
soporte donde tiene lugar la actividad  
económica, el concepto de territorio se refiere  
a diversos aspectos. Siendo el físico sólo el  
marco que contiene o define geográficamente  
a una o varias comunidades que desarrollan  
sus actividades y que se definen por un cúmulo  
de relaciones sociales (Massey, 1994).  
Por otra parte, San Felipe es un poblado de  
Baja California cuyas costas son bañadas por  
el mar de Cortés, donde habita la vaquita marina  
(Phocoema sinus), especie endémica del Alto  
Golfo de California, con una distribución  
restringida, siendo la especie con mayor  
amenaza de todos los cetáceos en el mundo.  
El gobierno federal mexicano, considerando el  
reporte de la 5ª Reunión del Comité Internacional  
para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA-5),  
donde se determina que a pesar de todos los  
esfuerzos llevados a cabo hasta la fecha, la  
población de vaquita está notablemente  
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el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
Además, debe considerarse que, para  
analizar el desarrollo sustentable, este no puede  
englobarse como un paradigma propio de las  
ciencias naturales ni de las ciencias sociales,  
sino que abarcaría cierta interface entre ambas.  
Por ejemplo, la sustentabilidad no puede  
medirse a nivel bio-ecológico como se hace en  
la ecología de poblaciones aplicada a especies  
pesqueras o forestales y que genera un cuerpo  
teórico para predecir la renovabilidad de los  
recursos vivos, pues es imposible hacer esas  
predicciones para los procesos económicos y  
sociales que determinan el aprovechamiento de  
esos recursos (García, 1995).  
De forma particular, en Baja California se  
documenta la existencia de tres zonas  
geográficas consideradas como reserva de la  
biosfera, igual número de parques nacionales y  
dos áreas de protección de flora y fauna.  
Destaca el caso de la reserva del Golfo de  
California, la cual fue definida como tal para  
proteger a dos especies endémicas marinas:  
la vaquita marina (Phocena sinus) y la totoaba  
(Totoaba macdonaldi), ambas se han reducido  
considerablemente, presuntamente por la  
pesca irracional.  
Cabe destacar que, además de la presencia  
de estas dos especies endémicas, el Golfo de  
California es una región caracterizada por su  
gran biodiversidad y abundancia en recursos  
pesqueros. De acuerdo con la OECD (2006)  
citada por Erisman et al. (2010) es una de las  
zonas pesqueras más importantes de la región  
del Pacífico Este Tropical, y la pesquería más  
productiva de México, lo cual evidentemente  
significa que es fuente de ingresos de miles de  
personas que de manera directa o indirecta se  
dedican al desarrollo de la actividad pesquera.  
Por lo anterior, se puede decir que el  
aspecto ambiental ha sido un parteaguas para  
el desarrollo y evolución de los conceptos  
sustentabilidad y desarrollo sustentable, y que  
el interés en este tema se ha incrementado a  
raíz de los múltiples problemas de la naturaleza,  
lo que ha conllevado a que los gobiernos  
nacionales y las instituciones internacionales  
generen un conjunto de estrategias con el  
objetivo de minimizar los anteriores problemas  
mediante la creación de medidas de control  
como son las reservas naturales, las cuales  
tienen, entre otros propósitos, el promover la  
conservación efectiva de la biodiversidad  
En la región se localiza el puerto de San  
Felipe, dedicado a la pesca desde su fundación,  
se encuentra dentro de la subzona de  
aprovechamiento sustentable de los recursos  
naturales, que tiene por objeto el desarrollo de  
actividades productivas bajo esquemas de  
sustentabilidad y la regulación y control estrictos  
del uso de los recursos naturales. En dicha  
subzona se permite exclusivamente el  
aprovechamiento y manejo de los recursos  
naturales renovables, siempre que los  
beneficios generados repercutan en los  
pobladores locales, además, se permite la  
investigación científica, el turismo y la educación  
ambiental. Sin embargo, como ya se mencionó,  
en 2015 se estableció una veda temporal por  
dos años de la principal actividad económica  
de la región, la pesca, con la finalidad de proteger  
a la vaquita marina (Phocena sinus), especie  
en peligro de extinción que viene protegiéndose  
desde hace 20 años sin resultados favorables.  
En consecuencia, la sociedad se encuentra en  
conflicto con las medidas gubernamentales y  
(CONANP, 2012).  
Específicamente, en el caso de México, de  
acuerdo con información de la Comisión Nacional  
de Áreas Naturales Protegidas (CONANP),  
existen en el país 176 áreas naturales protegidas  
(ANP) que cubren poco más de 23 millones de  
hectáreas y representan alrededor del 12.9% de  
la superficie territorial a nivel nacional.Apartir del  
año 2010 el crecimiento de las ANP se ha  
desarrollado de manera considerable, pues en  
los últimos cuatro años se han creado 39 nuevas  
ANP en el país. Esto debido al compromiso que  
el gobierno de México adquirió en el marco de la  
Conferencia de Naciones Unidas sobre la  
Biodiversidad. Por lo que, al parecer, las ANP  
continuarán creciendo, dado que según la  
Procuraduría Federal de Protección alAmbiente  
(
PROFEPA, 2014) para 2018 se deben  
incrementar en un 10% las ANP marinas.  
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el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
en franca oposición a las restricciones, pues  
con ellas los habitantes quedan sin una actividad  
económica que les permita la simple  
subsistencia.  
que habitan San Felipe tienen la misma  
percepción de la naturaleza, considerando que  
los conocimientos, creencias y prácticas son  
comunes y prevalecen desde la fundación del  
poblado.  
Esto concuerda con lo dicho por Salas et  
al (2010), Cinti et al, (2010), y Ezcurra et al.  
Von Bertrab (2010) argumenta que bajo el  
escenario de la conservación, las acciones  
impositivas no resuelven el deterioro ambiental  
y sí lo pueden agravar, por un lado se debilita el  
tejido social necesario para desatar un proceso  
de desarrollo comunitario sustentable, y por otro,  
la conservación se transforma en una actividad  
o interés ilegítimo para la población local, lo que  
endurece las posturas y dificulta la búsqueda  
conjunta de soluciones. Agrega además, que  
los conflictos suelen asociarse con la  
inestabilidad, los disturbios, la violencia, el  
estancamiento en las relaciones y la falta de  
cooperación. Esto concuerda con Vásquez  
(2010), quien señala que la ineficacia de las  
acciones de conservación que no prestan  
atención al contexto social y económico puede  
apreciarse en diversas áreas protegidas de  
México, en las cuales se pretenden proteger los  
recursos por decreto, sin consultar e involucrar  
de manera efectiva a las poblaciones locales.  
Así, no sólo no se ha logrado mantener la  
diversidad biológica, sino que se ha  
imposibilitado el manejo adecuado de los  
recursos naturales, lo que ha fomentado a su  
vez el descontento social y el aumento de  
conflictos en torno al uso y acceso a los  
recursos. Este escenario define lo que ha  
sucedido en la comunidad de San Felipe, con  
los pescadores, quienes en un par de ocasiones  
han cerrado la carretera que comunica a la  
ciudad de Mexicali con el puerto, y se ha llegado  
al extremo de cerrar la garita internacional  
Mexicali-Caléxico.  
(
2009) quienes aseguran que la recuperación  
de ecosistemas como el del Golfo de California,  
así como el desarrollo de pesquerías  
sustentables en México, se encuentran  
impedidas por los problemas de coordinación  
intergubernamental, conflictos entre sectores,  
capacidad institucional limitada, la falta de  
aplicación y acatamiento de políticas, las cuales  
se basan en una sola especie, un pobre manejo  
del contexto social así como una escala muy  
amplia de manejo, ya que todas las políticas se  
basan en una sola especie, la vaquita marina,  
no existe una evaluación ni dimensionalización  
de las implicaciones socioeconómicas, lo que  
evidentemente lleva a la inconformidad y  
eventualmente a la falta de acatamiento de la  
normatividad.  
Es innegable que las diversas estrategias  
de protección, como son las ANP, buscan la  
armonía entre los elementos medioambientales  
y las actividades económicas. Sin embargo,  
existen discrepancias entre los objetivos de  
conservación de un área geográfica y sus  
especies y los pobladores locales, dado que  
hasta ahora las políticas públicas establecidas  
para proteger, por ejemplo, a la vaquita marina,  
han impactado en el desarrollo de varias  
pesquerías, afectando la actividad pesquera en  
San Felipe y por ende mermando el ingreso de  
los pescadores.Al respecto, la Organización de  
las Naciones Unidas para la Alimentación y la  
Agricultura, FAO (2001), menciona que los  
conflictos de interés son una característica  
inevitable de todas las sociedades, cuando la  
gente utiliza los recursos naturales, ya que su  
uso es diferente en cada territorio y estas  
discrepancias se ven acrecentadas cuando se  
decide cambiar la forma de manejarlos.  
A través de dichas acciones es que los  
pescadores buscan mantener y reafirmar su  
estado de derecho, en particular sus derechos  
culturales, así como recuperar el control sobre  
su territorio como un espacio ecológico,  
productivo y cultural que les permita  
reapropiarse del patrimonio de los recursos  
naturales y significados culturales, los cuales  
Para Reyes-García et al. (2012) se trata de  
un enfoque de etnoecología, ya que puede  
señalarse que los diferentes grupos humanos  
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el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
están siendo descalificados por el gobierno  
mexicano. Sería trascendental, en términos de  
una política situada, considerar a los habitantes  
del poblado, su tejido social y sus tensiones.  
De acuerdo con Madoery (2012), la política debe  
ser pensada desde la realidad regional, para  
evitar reducir el desafío del desarrollo a una sola  
dimensión de lo real, generando de ese modo,  
valiosos aportes para la interpretación y la  
transformación de la realidad regional. Para ello  
es necesario incluir el conocimiento local, ya  
que, de acuerdo con (Johannes et al., 2000;  
Berkes et al., 2001; Cudney-Bueno y Basurto,  
infravalorada? ¿Cómo lograr ese interés en la  
flora y fauna, sí es la propia fauna la que les  
está quitando su sustento, pese a los muchos  
años dedicados a acatar los lineamientos y a  
proteger a las especies?  
El mismo Boff (2012) menciona que «si  
asumimos que el ser humano es la misma  
Tierra, consciente e inteligente, ello implica  
admitir que ella participa de la misma dignidad  
y de los mismos derechos. Por lo tanto, laTierra  
es sujeto de dignidad y de derechos».  
Entonces, si la Tierra tiene los mismos  
derechos del hombre, porqué se elige conservar  
a un grupo de delfines sobre el derecho al trabajo  
de los pescadores, de cuyo ingreso depende la  
vida de miles de seres humanos afectando  
también el derecho a un nivel de vida adecuado,  
que les asegure, así como a su familia, la salud  
y el bienestar, y en especial la alimentación, el  
vestido, la vivienda, la asistencia médica y los  
servicios sociales necesarios.  
2009; y Moreno-Baez, 2010), se ha demostrado  
en repetidas ocasiones que cuando los  
pescadores se involucran en el proceso de  
investigación y toma de decisiones, es más  
probable que el manejo de un área sea más  
efectivo como resultado de un incremento en la  
confianza entre quienes aportan el conocimiento  
local y quienes preguntan para considerar dicho  
conocimiento en las decisiones del manejo de  
un territorio.  
Al respecto, resulta pertinente señalar  
algunas características distintivas de la especie  
en cuestión para comprender el porqué de la  
postura de rechazo al proteccionismo  
desmedido para con este organismo. La vaquita  
marina, si bien es cierto, es de gran importancia  
por su endemismo y escasez, sin embargo,  
presenta ciertas características atípicas que han  
favorecido su reducción en abundancia. De  
acuerdo con la Comisión Nacional para el  
Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (2011),  
la especie tiene baja variabilidad genética, es  
decir, se reproducen entre parientes cercanos  
que comparten el mismo juego genético, por lo  
que se cree que esto provoca algunas  
malformaciones de nacimiento, tales como  
calcificaciones ováricas. Además, se le  
considera una de las especies de mamíferos  
marinos con la distribución histórica y actual  
más restringida en el mundo (INE, 2012), esto  
significa que para sobrevivir, las condiciones de  
su entorno son únicas, de ahí surge el  
cuestionamiento de si el organismo es apto para  
subsistir en las condiciones actuales, las  
cuales, según Galindo-Bect et al. (2013) difieren  
mucho de las que existían cuando la especie  
Esto, debido a que el territorio es el espacio  
social donde la sustentabilidad tiene sus  
fundamentos sobre los aspectos ecológico-  
ambientales, pero también en identidades  
culturales donde las personas son actores  
principales, que deben ser capaces de ejercer  
su poder para controlar tanto la degradación  
ambiental como para movilizar a la población a  
desarrollar proyectos ambientales por ellos  
mismos, a fin de generar los medios para  
satisfacer necesidades, aspiraciones y deseos  
de su comunidad. Boff (2012), comenta que no  
se debe olvidar que la democracia ya no puede  
ser exclusivamente antropocéntrica y  
sociocéntrica, como si el ser humano y la  
sociedad lo fueran todo, sino que se tiene que  
incorporar en los nuevos ciudadanos, que les  
nazca el interés por la naturaleza, sus bienes,  
servicios, las aguas, los ríos y océanos, la fauna  
y la flora, los paisajes y el medioambiente como  
un todo. Debe ser una democracia socio-  
cósmica, o una biocracia, o una cosmocracia,  
pero, ¿cómo lograr esa cosmocracia o  
biocracia, si la sociedad es auto-percibida como  
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el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
era abundante, ya que debido a modificaciones  
en la línea de costa, el cambio climático y de la  
dinámica del océano, condiciones como la  
temperatura y salinidad de su hábitat han tenido  
variaciones, por lo tanto, es importante  
cuestionarse si la pesca es verdaderamente un  
factor de riesgo para este organismo o si  
simplemente se está buscando mostrar al  
mundo que se toman medidas para proteger a  
un animal que de manera natural está  
condenado a extinguirse. Aunado a lo anterior,  
para la cuantificación de su población y  
determinación de su distribución se utilizan  
técnicas acústicas como medidas indirectas,  
ya que su avistamiento es prácticamente  
imposible. Actualmente se presume que existe  
un aproximado de 97 ejemplares, de los cuales,  
se estima que menos de 25 son hembras  
sexualmente maduras, y se utiliza el término  
presuntamente ya que existen varias  
declaraciones sobre la inexistencia e incluso  
mitificación del mamífero.  
zonas de reservas que hoy están siendo  
valoradas por su riqueza genética, las políticas  
recientes en torno a la biodiversidad no  
responden tan sólo a una preocupación por la  
pérdida de especies biológicas y por su  
importante papel en el equilibrio ecológico del  
planeta, sino por la simple existencia de  
diversidad; basta con saber que a la zona donde  
se ubica San Felipe se le conoce comúnmente  
como el acuario del mundo, y como tal es un  
sistema cerrado donde se busca mantener a  
un grupo de organismos para la mera  
contemplación de sus poseedores.  
Gudynas y Acosta (2011), mencionan que  
ya desde los años sesenta existieron distintas  
visiones críticas inconformes con las posturas  
de un progreso lineal, con reclamos en el terreno  
social y ambiental, este caso es presumible que  
la restricción hacia la actividad pesquera afecta  
a todo el territorio, producto de una llamada de  
atención a las autoridades o presiones sociales  
por parte de la comunidad internacional hacia  
el gobierno, quien ni siquiera verifica la  
existencia de la especie que intenta proteger,  
dado que no existe evidencia real de la presencia  
de este organismo, es decir, se está protegiendo  
a una quimera.  
Pese a estos argumentos, la autoridad  
tiene una postura rígida, argumentando que no  
dará un paso atrás en la modificación de la  
normatividad debido a que estos son  
compromisos adquiridos ante organismos  
internacionales; a pesar de ello, reconoce la  
ausencia de trabajos socioeconómicos que  
permitan determinar los posibles impactos de  
la normatividad en quienes dependen de la  
actividad y sus comunidades. Mientras, el frente  
de los pescadores amenaza con tomar más  
acciones de cierre de carreteras, garitas e  
incluso dar origen a la constitución de un grupo  
de autodefensa, escenario que afectaría a otros  
sectores y actividades económicas. Pero esta  
es la respuesta radical ante los hechos que se  
perciben como una imposición centralista, una  
política de escritorio elaborada por ajenos al  
territorio y a la pesca, un gobierno cerrado que  
no consulta ni escucha a la población.  
De acuerdo con Abramovay (2006), la  
perspectiva territorial implica el abandono de la  
visión sectorial que considera las actividades  
económicas incluidas en determinados  
sectores económicos, cuantificables en relación  
con la productividad. La categoría territorial pone  
en relevancia la organización social en torno al  
ecosistema, la socialización de los  
conocimientos, la interdependencia de los  
actores sociales, entre otros aspectos. La clave  
se sitúa en la comprensión de la interacción  
social, por lo cual, la perspectiva de los actores  
resulta el eje transversal de articulación  
territorial; además, en el territorio se evidencia  
la manera en que la sociedad utiliza los recursos  
de los que dispone para la producción de bienes  
y la reproducción social. Se puede afirmar que  
los territorios «son el resultado de la manera  
como las sociedades se organizan para usar  
los sistemas naturales en los que se apoya su  
Esta postura que busca complacer a la  
comunidad internacional, se debe,  
posiblemente, a lo que Leff (2002) expresa: la  
biodiversidad aparece ya no sólo como una  
multiplicidad de formas de vida, sino como  
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VIRGINIA MARGARITA GONZÁLEZ-ROSALES, VIRGINIA GUADALUPE LÓPEZ-TORRES: Sustentabilidad ambiental y discordancia social,  
el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
reproducción, lo cual abre un interesante campo  
de cooperación entre las ciencias sociales y  
naturales para el conocimiento de esta relación»  
Entonces, no sería pertinente que para el  
abordaje de esta situación se consideraran  
medidas acordes a la realidad de la sociedad  
de San Felipe, que las medidas de protección  
fueran específicas para garantizar el cuidado y  
conservación de la especie, pero sin dejar de  
lado las necesidades y el saber-ser de los san  
felipenses.  
(Abramovay, 2006: 53). Sin embargo, en este  
caso, la realidad difiere mucho de la visión de  
Abramovay, pues el abordaje del problema está  
siendo analizado desde la óptica de las ciencias  
naturales y, peor aún, desde una óptica  
conservacionista o ambientalista cegada por los  
ánimos de protección que ni siquiera analiza con  
claridad la situación biológica-ecológica del  
organismo, dejando de lado al enfoque social, y  
sobre todo la organización social alrededor de  
un ecosistema que es la directriz de ese  
territorio.  
Adicionalmente deben considerarse los  
argumentos de Vázquez (2010), quien afirma que  
la conservación y el manejo de los recursos  
naturales, como componentes indispensables  
del desarrollo en el ámbito rural, no pueden ni  
deben centrarse únicamente en la permanencia,  
en el largo plazo, de las especies silvestres, sino  
que debe incluir la mejora de las condiciones de  
vida de la población local. Esto es especialmente  
pertinente donde los «objetos de conservación»  
son el sustento no sólo alimenticio de millones  
de personas, sino parte relevante de su  
cosmovisión, los cuales proveen los insumos  
indispensables para la satisfacción de las  
necesidades básicas y culturales. Por lo tanto,  
no se deben guiar las políticas públicas por el  
individualismo metodológico que caracterizaba  
al pensamiento liberal porque estaríamos  
excluyendo la comprensión de la naturaleza de  
las identidades colectivas del poblado (Mouffe,  
Complementariamente, Alimonda (2002)  
señala que para abordar la sustentabilidad de  
un territorio es necesario partir de las fortalezas  
que presenta la perspectiva de análisis  
multivariable del territorio, donde la  
«sustentabilidad» es un elemento del territorio  
caracterizado por su dinamismo y permanente  
interacción. Así pues, no se trata de una  
cuestión del ambiente, del desarrollo, o de la  
sociedad en general. Por el contrario, tiene el  
propósito de involucrar a la gente y sus múltiples  
acciones: es un proceso que involucra las  
estrategias de participación a escala local,  
incluyendo las formas de vida y la cultura. Por  
ello, sustentabilidad no debería ser «el estado  
ideal» que anhela lograr la sociedad.  
2007), recordando siempre que el territorio es el  
locus de las demandas y los reclamos de la gente  
para reconstruir sus mundos de vida. El nivel  
local es donde se forjan las identidades culturales,  
donde se expresan como una valorización social  
de los recursos económicos y como estrategias  
para la reapropiación de la naturaleza.  
Cáceres (2005:115) destaca:  
«la necesidad de entender a la sustentabilidad  
como un concepto histórico, dinámico y situado  
desdeelpuntodevistaecológicoysocioeconómico,  
e inmerso en un proceso de permanente  
reconceptualización y cambio, (…) la  
sustentabilidad debería ser entendida como un  
blanco móvil, es decir, como un espacio dinámico  
en permanente proceso de construcción,  
deconstrucción y reconstrucción. En todo caso,  
más que una situación ideal debería ser entendida  
como muchas situaciones ideales que responden  
a una gran diversidad de realidades particulares y  
a su vez redefinidas permanentemente como  
consecuencia del cambio de las condiciones  
contextuales propias del devenir histórico».  
Es así como Soja (1996), confirma que la  
democracia debe ser más participativa,  
mostrando sus mejores atributos en los ámbitos  
locales; la recuperación de tierras y litorales  
para habitantes desplazados; la preservación  
de áreas de radicación histórica para pueblos  
originarios; la sustentabilidad enraizada en  
bases ecológicas e identidades culturales; el  
conocimiento y la innovación ligados al saber  
hacer de los lugares; la plena vigencia de  
derechos humanos y naturales; el buen vivir, y  
el buen gobierno son elementales.  
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VIRGINIA MARGARITA GONZÁLEZ-ROSALES, VIRGINIA GUADALUPE LÓPEZ-TORRES: Sustentabilidad ambiental y discordancia social,  
el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
Filtrada la información sobre la veda, los  
pescadores, a través de la Federación de  
Sociedades Cooperativas de Producción  
Pesquera Ribereña del Puerto de San Felipe,  
S. de R.L. de C.V., empezaron a ejercer presión  
para ser escuchados; mediante una serie de  
reuniones lograron un apoyo que inicialmente  
solo estaba destinado a permisionarios.  
Situación que refleja el desconocimiento del  
ejercicio de la actividad, dado que se reconoce  
que la mayoría de los permisionarios no son  
quienes realizan la pesca, debiendo  
considerarse que por panga suelen ir tres  
pescadores. Demostrada la cadena de valor,  
se logró apoyo para permisionarios, pescadores  
y agentes involucrados en la cadena productiva.  
se requiere para mantener vivo a este sector.  
Por lo que el autor asegura que la sobrevivencia  
de la pesca artesanal requiere conciliar diversos  
equilibrios. Si uno de ellos falla, la actividad en  
su conjunto pierde sustentabilidad inmediata-  
mente. El mismo autor propone cinco  
dimensiones de la sustentabilidad: la productiva,  
la territorial, además de las tres tradicionales,  
la económica, la ecológica y la social. A la  
sustentabilidad productiva, el autor la define  
como el generar las condiciones para una  
explotación racional del recurso, que permita  
gestionarlo económicamente sin que ello derive  
en su extinción, alcanzar dicha gestión implica  
un cambio cultural profundo como fue el paso,  
para el ser humano, de la condición de cazador  
a la condición de agricultor, por lo que se  
requiere de un proceso de acompañamiento del  
aprendizaje.  
Sin embargo, el programa de compen-  
sación presenta irregularidades desde su  
origen, las cuales ha reconocido el gobierno  
federal a través del delegado de la Secretaría  
de Desarrollo Social (Sedesol) en Baja  
California. Entre otros, se destaca que se  
inscribió como pescador a personas ajenas a  
la actividad; aunque el mayor problema es en sí  
todo este escenario visto como un proceso.  
Por otro lado, en el aspecto de sustenta-  
bilidad territorial, el autor asegura que hay que  
impulsar un plan de inversión en viviendas y  
servicios básicos para el sector, no la  
erradicación; que la pesca artesanal debe ser  
vista como una actividad complementaria y no  
en contradicción con la actividad turística. En este  
sentido, me permito apuntar que la pesca  
artesanal no sólo es compatible con la actividad  
turística, sino que también es posible  
complementarla con la de conservación, ya que  
existen variantes del turismo que fomentan el  
desarrollo de estas actividades. Por ejemplo el  
turismo verde, el cual permite a largo plazo una  
mejora significativa de la situación económica sin  
destruir el paisaje, la cultura local, la arquitectura  
o la agricultura. Cuando se trata de conservación  
y mejora del medio ambiente, el ecoturismo es  
garantía de un aprovechamiento sostenible de  
los recursos naturales (Dabrowski, 1994).  
Lo recomendable es emprender políticas de  
mediano a largo plazo, ciertamente se deben  
cuidar las especies, pero ello emanado de un  
diagnóstico integral, por ejemplo, analizar las  
capacidades regionales y de su población,  
empezando por inventariarlas. Para ello, a partir  
de un estudio de vocaciones, impulsar las  
acciones correspondientes que permitan dotar  
de ventajas comparativas y competitivas a la  
región.  
Si bien la región está excesivamente  
estudiada, solo se ha hecho desde disciplinas  
específicas, encabezadas por la biología, pero  
estudios desde otros escenarios disciplinarios  
son escasos o nulos.  
En Europa, se ha unido la pesca a la  
economía del turismo, aplicando el nuevo  
concepto de economía de la experiencia,  
enfoque que ha originado casos de éxito como  
la isla italiana de Cerdeña, reconocida por su  
programa pescaturismo y los vaqueros del mar,  
la apuesta de Tuna-tour en España (Farnet  
Magazine, 2013).  
Por ejemplo, siguiendo a De Laire (2002),  
en el caso específico de la pesca y sus actores,  
el autor asegura que los enfoques que buscan  
garantizar la sustentabilidad del sector pesquero  
suelen centrarse en una sola dimensión del  
problema: productiva, económica o territorial, sin  
atender al carácter sistémico del equilibrio que  
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VIRGINIA MARGARITA GONZÁLEZ-ROSALES, VIRGINIA GUADALUPE LÓPEZ-TORRES: Sustentabilidad ambiental y discordancia social,  
el caso de la suspensión de la pesca en la costa de San Felipe, Baja California  
Por consiguiente, esta actividad sería una  
opción que compatibilice a la pesca con el  
turismo y conservación, amén de permitir que  
en las temporadas de baja productividad o  
vedas los pescadores tengan una actividad  
económica alternativa, lográndose así no solo  
el mantenimiento de su actividad económica  
sino una mejora en su calidad de vida y un  
incremento en sus ingresos. En consecuencia,  
una visión de sustentabilidad desde un enfoque  
holístico sería de mayor pertinencia para analizar  
de manera integral problemas complejos como  
el caso descrito, entonces, el abordaje de un  
problema tan pluridimensional no puede ser  
enfocado desde una perspectiva unidimen-  
sional.  
académica, espiritual, arquitectónica, política,  
paisajística, entre otras, mismas que cobran  
importancia en función del contexto que se  
tiene, y el rumbo que se le quiere dar a la  
sustentabilidad.  
Un rumbo más propicio para planear  
estrategias de desarrollo en el sector pesquero  
sería entonces la adopción de programas de  
desarrollo comunitario desde la perspectiva de  
la endogeneidad, programas que potencialicen  
las capacidades locales y que no se centren en  
el apoyo económico per se, ya que de esta  
manera el sentido de comunidad se desgasta y  
se refuerza el paternalismo. Para ello, la  
planificación debe considerar la construcción  
participativa de estrategias que respondan a las  
necesidades locales, desde las múltiples  
perspectivas de las propias comunidades. En  
conclusión, para reducir la discordancia entre  
la sustentabilidad ambiental y la social es  
necesario generar una reestructuración de los  
enfoques tradicionales de la sustentabilidad,  
para lograr incluir una sustentabilidad productiva  
y territorial que se encuentre enmarcada en una  
visión que respete la heterogeneidad que  
caracteriza a los diversos territorios.  
Conclusiones  
La situación de sustentabilidad-  
sostenibilidad que se presenta actualmente en  
San Felipe, permite reflexionar sobre la  
pertinencia de seguir considerando a la  
sustentabilidad desde una visión tridimensional,  
o si es necesario ampliar dicha perspectiva, ya  
que de acuerdo con Romero, Ramos, Solís,  
Vásquez y Vílchez (2010) las dimensiones de  
la sustentabilidad funcionan como pilares que  
soportan los aspectos económicos, sociales y  
ambientales de las actividades humanas, y por  
lo tanto deben de ser consideradas tanto por  
autoridades como por las personas,  
organismos y empresas. Sin embargo, existen  
diferentes enfoques que quedan excluidos de  
esa trinidad y que deben ser considerados en  
aras de alcanzar esa sustentabilidad  
multivariable que mencionabaAlimonda (2002).  
En el caso de San Felipe, el gobierno  
debería analizar la situación que actualmente  
prevalece en el poblado, valorar los impactos  
socio-económicos a casi un año de la  
suspensión. Los autores no estamos en contra  
de la protección de especies, sino de la forma  
en cómo se gestan las políticas públicas, desde  
el centralismo, sin reflejar la heterogeneidad del  
territorio de San Felipe. Siguiendo a Figueroa  
(2012), la suspensión de la pesca es una política  
En concordancia, Gutiérrez y Martínez  
que dejó fuera a sectores importantes de la  
población, por ello es percibida y comprendida  
como un acuerdo de las clases dominantes, es  
una decisión pública, por el poder público de la  
autoridad, pero que no necesariamente es de  
beneficio público. De ahí la necesidad de avanzar  
en México a una idea de lo público asentado en  
identidades locales. Donde lo público emerja de  
un acuerdo democrático entre los agentes que  
participan en lo público, que entienden lo público,  
que viven lo público.  
(
2009) señalan que la sustentabilidad está  
alcanzando enfoques que no fueron imaginados  
en 1987, cuando se hablaba de tomar en cuenta  
los límites ambientales. La sustentabilidad es  
un cuerpo geométrico que puede ser descrito  
por diversas dimensiones, las de mayor